Moodboards que sirven: cómo crearlos para alinear a todo el equipo
Un moodboard sirve para ponerse de acuerdo antes de producir, no para decorar.
Cómo construirlo
- Elige entre 10 y 15 referencias como máximo.
- Divídelas en: color, tipografía, fotografía, tono y ejemplos de lo que no queréis.
- Añade una frase a cada referencia explicando qué se toma de ella.
Errores frecuentes
- Mezclar estilos incompatibles.
- Usar solo referencias del propio sector, lo que lleva a la imitación.
- No incluir ejemplos negativos.
Úsalo como contrato
Cuando el cliente lo aprueba, cada decisión posterior se contrasta con él. Evita discusiones subjetivas.
Un tablero con cinco carriles
Color, tipografía, fotografía o ilustración, textura o material y tono de voz. En cada carril, entre dos y tres referencias con una nota: "Nos gusta la luz natural y lateral, no el flash directo".
Una pregunta de control
Si quitas el logotipo, ¿se parece a una marca existente? Si sí, hay demasiada referencia directa. Busca inspiración fuera del sector.
Herramientas
Una presentación compartida o una pizarra digital bastan. Lo importante es poder comentar y votar.
Derechos
Un moodboard interno es una herramienta de trabajo. Si algún día vas a publicar las imágenes de referencia, necesitas permiso o imágenes con licencia adecuada.
Para qué sirve
Alinear al equipo y al cliente sobre una dirección visual antes de diseñar nada: ahorra rondas de cambios.
Cómo hacerlo
- Junta referencias con criterio: color, tipografía, estilo de imagen, tono.
- Agrupa por conceptos y escribe qué aporta cada referencia.
- Descarta lo que solo gusta pero no encaja con el posicionamiento.
Qué evitar
- Copiar una referencia literal: es dirección, no plantilla.
- Usar imágenes sin derechos en el material final.
- Mezclar direcciones contradictorias en un mismo tablero.
Cierre
Convierte el moodboard en decisiones concretas: paleta, tipografías y estilo de imagen, por escrito.
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